Fauna de la montaña

rebecoAsturias está entre las regiones más montañosas de la Península Ibérica. Su nivel medio altitudinal es muy elevado y, salvo en la zona costera el resto de las tierras asturianas forman continuos repliegues y valles con elevación media por encima de 300 m.

Entre las sierras más elevadas destacan el Aramo (1872 m.), situada entre los concejos de Riosa, Morcín y Quirós; la sierra de Cuera (1315 m.), cruza de este a oeste el concejo de Llanes; la cordillera del Sueve entre Colunga y Caravia lleva dirección oblicua hacia el mar y sus picos más altos son el pico Pienzu (1149 m.) y el Mirueyu (1133 m.)

Otro elemento montañístico a considerar son los Picos de Europa, que forman parte de la Cordillera Cantábrica, pero están separados de ella por los valles de Valdeón (León) y Liébana (Santander). El pico más alto de los Picos de Europa en Asturias está ubicado en su macizo central en Torre Cerredo (2648 m.) que es a su vez el más alto de Asturias.

Otros núcleos importantes de la Cordillera Cantábrica son la sierra de Degaña (el Picón de 1872 m.); la Peña Collada; Peña Ubiña (2417 m.) etc..

Existen, dentro de la fauna de la montaña asturiana, especies de animales que pertenecen a este medio pero que quedanzorro o "raposu" parcialmente integradas en el bosque y los valles; tal es el caso, por ejemplo, del rebeco o robezu, extendido por toda la Cordillera Cantábrica; el venado, también muy extendido y de gran valor emblemático para el Principado; el asturcón, caballo salvaje que habita en los altos pastos del Sueve; el oso pardo, el más emblemático de la fauna asturiana; el lobo, uno de los más importantes depredadores de la fauna asturiana; y el zorro, raposu, otro importantísimo depredador y poseedor de una gran inteligencia.

En cuanto a los pájaros se puede decir que son los auténticos reyes de la montaña, destacan entre ellos: el águila real, planeando sobre las montañas asturianas y anidando en cumbres cubiertas de nieve, de esta especie quedan pocos ejemplares en las montañas astures; el búho real, también en peligro de extinción, se puede considerar privilegiado el observador que lo oiga ulular en las noches de las montañas; el buitre común, especie que estuvo en peligro de desaparición pero que se logró recuperar; el alimoche, otro animal carroñero, disperso por todas las montañas de Asturias, pero que migra por los inviernos a Africa; el halcón común o peregrino, ave de presa en recuperación; la perdiz pardilla, es un ave que vive cerca de espineras y sus vegetales preferidos son el brezo, el espino y el acebo, abundan en los concejos de Cangas del Narcea, Belmonte, Degaña, Somiedo, Ibias, Allande, Piloña, Parres y Cangas de Onís; y por supuesto, el rey de los bosques asturianos, el urogallo.

Dentro de la familia de anfibios y reptiles hay que destacar la lagartija de monte, que prefiere altitudes superiores a los 800 m., y destaca también el color de los machos que es de un verde muy vivo; la lagartija de turbera o el lagarto ocelado.


 

 

Fauna de los bosques

petirrojoEl bosque es en Asturias el hogar natural de un extenso número de mamíferos, pájaros, anfibios y reptiles.

Un claro ejemplo es el ciervo, que se ha extendido por todos los bosques de la montaña asturiana; el corzo, habitante de la campiña siendo el bosque su medio natural, sus grandes enemigos son el lobo y la nieve, quizá por eso ha sido visto, frecuentemente, en los bosques próximos al litoral.

Si citásemos todas las especies de pájaros que viven en los bosques asturianos nos extenderíamos demasiado, pero haciendo una breve pasada, nos encontramos en primer lugar: el urogallo, sin duda el emperador de los bosques asturianos, por su arrogancia y el espectacular despliege de encantos a la hora de realizar el cortejo a la hembra; el pito negro, un pájaro carpintero grande, negro, con la parte superior de la cabeza de color rojo; el gavilán o ferresebes, ave de presa rápido y agresivo, cazando al vuelo pequeños pájaros; el azor, ave de presa muy parecida al gavilán, pero de mayor tamaño; el azor o zaperu, otro ave de presa de costumbres muy parecidas al gavilán, pero captura presas de mayor tamaño.

Pájaros carpinteros, picapinos, picatuelos, mosquiteros, carboneros, currucas, trepadores. Aves de presa nocturnas, cómo el búho chico, el cárabo y el autillo también son habitantes típicos de nuestros bosques.

 


 

 

Fauna de los valles

En los valles, el esplendor de la naturaleza es completo. Plantas y animales crecen y viven aprovechando las favorables condiciones de humedad y calor que les dispensa la exuberante vegetación.

Entre toda la variedad podemos destacar los siguientes: la garduña o fuina, astuta y ágil, es difícil de ver y cuando acertamos a coger una, su ferocidad se muestra con tremendos mordiscos en todas direcciones; la comadreja, pequeña y sanguinaria, vive cerca de casas de campo; el turón, que busca el agua como casi un medio de vida; el gato montés, una especie de mamíferos casi en total extinción; la gineta o xineta, que por el contra al gato montés mantiene un altoherrerillo común grado de población; el zorro o raposu, vive en toda Asturias, desde la montaña al llano de la costa, en el interior de bosques, etc.., muy perseguido por los campesinos, por ser un voraz consumidor de animales domésticos; topos, murciélagos, lirones, musarañas, erizos o puercoespín; jabalí o gocho bravo, animal abundante y popular como pieza de caza, pero impopular por los destrozos que causa en terrenos de cultivo; ratonero común, ave de presa muy abundante; cernícalo o peñerina, ave de presa pequeña; el alcotán, otro ave de presa que escasea en Asturias; pequeños pájaros como herrerillos, verderinos, frailecillos, picatuelos, vencejos, arrendajos, cuquiellos; aves de presa nocturnas, como la lechuza, curuxa o guaxa, de vuelo fantasmagórico y silencioso y voraz consumidor de ratones y ratillas. Son los representantes de la extensa variedad de fauna que habita en los valles.  


 

 

Fauna del litoral

Asturias, con aproximadamente 350 km de costas frente al mar Cantábrico, es una de las regiones españolas con más amplio litoral. Esto condiciona notablemente el clima y consecuentemente influye sobre la flora y fauna marinas del litoral asturiano. De este modo las costas y playas asturianas, así como las rías forman el nicho ecológico ideal para el desarrollo de una gran variedad de invertebrados, moluscos y crustáceos especialmente, así como de anélidos y también de vertebrados. Si a esta cálida temperatura del agua unimos la existencia de extensos campos de algas y plancton, el número de especies marinas que viven en aguas asturianas sobre la estrecha plataforma continental y las rocas de la costa, es tan grande, que resulta difícil dar aquí una idea de su variedad.

gaviotasDesafortunadamente, la vida marina está amenazada por la creciente contaminación que producen los residuos petrolíferos que imprudentemente son vertidos, tanto en los puertos como en alta mar.

La fauna de invertebrados es abundante en toda la costa, tales como esponjas, anémonas de mar, mejillones, lapas o llámpares, estrellas de mar, andariques, centollos, pelones, quisquillas, el quisquillón, la langosta y el bogavante, bugre o llocantru, bígaros, percebes, oricios (erizos de mar), pulpos, sepias, berberechos, almejas, navajas.

En cuanto a peces tenemos gran representación de: lisas o muiles, lubinas o roballizas, doradas, gobios, lanzones; el salmón, importante elemento de la gastronomía asturiana, estuvo en importante peligro de desaparición.

La presencia cerca de las costas de Asturias de grandes mamíferos marinos es ya una referencia histórica. Grandes cetáceos, como el cachalote, son ahora muy escasos y difíciles de observar en nuestras aguas costeras. Otro mamífero más pequeño, el delfín común, todavía es abundante en aguas costeras, nadando en grupos de persecución de los mansíos de sardinas y bocartes.

También los calderones, antes tan populares y fáciles de ver, no hace aún 25 años penetraban regularmente dentro de los puertos asturianos, como se veían en el Fomento y Fomentín de Gijón. Las pequeñas marsopas también han disminuido tanto que es ahora novedad ver alguna en aguas de los puertos y su presencia mar afuera es irregular. La agresiva y gigantesca orca se mantiene alejada del literal y es raro observarla cerca de la costa.

Otros mamíferos marinos, como las focas, llegan esporádica e irregularmente a las costas de Asturias, casi siempre en otoño e invierno.

Las aves marinas son abundantes en toda la costa asturiana. Solamente 3 especies se reproducen ahora en acantilados e islotes. Pero durante otoño e invierno son muchas las que o bien pasan en migración frente a la costa o invernan aquí. Los netamente marinos, como los negrones, se ven en vuelo rasante frente a las costas formando líneas contra el horizonte, fácilmente observables desde la costa. Colimbos y zampullines o semerguyos, son igualmente frecuentes en estuarios y frente a las playas o en remansos de bahías y puertos. Lo mismo sucede con los págalos o cágalos, aves depredadoras del tamaño de una gaviota que persiguen en vuelo rápido y con una increible tenacidad a los pequeños chirris y a las gaviotas, obligándoles a soltar la presa e incluso devolver la comida que llevan en el buche.

Los chirris y garrochinos abundan desde agosto hasta octubre, volando incesantemente tras la estela de los buques pesqueros. El mayor es el charrán patinegro, con fuerte pico. Mucho más popular en aguas costeras entre los pescadores es el mazcatu o alcatraz; e este grande y fuerte ave marina, de plumaje blanco y negro los adultos y pardo oscuro los jóvenes, se reproduce en islotes de los mares septentrionales de Europa, pero a partir de agosto llena el Golfo de Vizcaya; sus zambullidas para capturar las presas son realmente espectaculares, lanzándose al agua desde gran altura y persiguiendo peces bajo la superficie.

Abundantes en alta mar son los paíños, las aves marinas mas pequeñas de nuestro litoral, vulgarmente conocidas aquí como paínos o paxarinos de San Pedro por su costumbre de revolotear sobre la superficie de las aguas con las patas colgando como si "caminaran".

Las especies conocidas con el nombre de tiburones o marrajos, comprenden un variado grupo de especies. La cañabota no suele medir más de 1m, pero es un depredador temible de sardinas. El solrayo es mucho mayor, un verdadero tiburón que puede pesar hasta 300 k y que, afortunadamente, es raro en nuestras aguas. Más popular y conocido es el marraxu o cailón, otro tenaz perseguidor de los bancos de sardina. El pez zorro, vulgarmente conocido como gatu y que se distingue fácilmente en alta mar por sobresalir mucho del agua su aleta caudal en forma de hoz. La patarroxa, pintarroja o riñón, que igualmente parece un pequeño tiburón, es muy abundante y las manchas que tiene por todo el cuerpo la hacen inconfundible. El bocanegra, que tiene de este color la mucosa de la boca, es realmente popular, llamándosele olayu, colayu y baquía. Mucho más conocida es la tintorera, también un pequeño tiburón conocido como canía o canilla y al que con cierta frecuencia se le ve en el interior de los puertos. La tembladera o temblera, es un curioso pez que produce descargas eléctricas al tocarlo. También las rayas abundan en aguas de Asturias, tanto a profundidad como cerca de las playas y pedreros, e incluso en las aguas salobres de los estuarios. La raya común es la que más se ve y pesca. La raya picón tiene un largo hocico y vulgarmente se la conoce como picuda; el chuchu o pastinaca, que llega a medir hasta 1m de longitud y tiene una espina venenosa en el centro de la cola.

Las especies que se llaman pelágicas, es decir, que se reproducen lejos de la costa, son las más conocidas. Así la sardina, la parrocha es la sardina pequeña, forma grandes mansíos cerca de la costa, a menudo frente a las mismas playas. El bocarte, conocido también como anchoa. Fanecas o fañecas, abadejos o cernetones, barbadas y palometas o japutas son muy abundantes. Las barbadas se capturan desde las mismas rocas, ya que muchas de ellas viven en aguas poco profundas y en campos de algas o charcos intermareales. A mayor profundidad hay abundancia de cabras, cabrillas, julias, etc.. ; jureles o chicharros, salmonetes o saramoyetes, besugos, brecas o picas y chopas forman un grupo de peces muy apreciados, pero que se resisten, por ahora, a las intensas capturas.

La araña o escorpión, que enterrada en la arena es peligrosa por sus pinchazos son las espinas de la cabeza y aleta superior y que son muy dolorosos. La cabrarroca, vulgarmente tiñosu, cabrallocha, racacio, etc, el pixín, ancho y fuerte, todo cabeza con dos tentáculos en ella, también conocido como rape o sapo. Entre las especies que viven en las playas de arena, el lenguado, el rodaballo, muy grande, el gallo que está a mayores profundidades, pero que resulta ser muy popular en Asturias;

Aunque el atún y el bonito no son especies propias de las aguas litorales, abundan en el verano en alta mar, lo mismo que la melba y la albacora. Generalmente despreciados son los muiles o lisas, de los que se separan varias especies.

 


 

El oso pardo

El oso asturiano tiene el pelaje en general, de color pardo oscuro, aunque existe una variación muy grande en cuanto a tonalidades dentro de la gama del tono parduzco.

En cuanto a sexos no hay una diferencia apreciable en el color del pelaje. Por el contrario, en cuanto a edades sí, ya que los osos más jóvenes tienen el pelo más brillante y oscuro, mientras que los ejemplares más viejos muestran un pelaje más grisáceo y falto de brillo.

El oso es un animal fuerte y muy musculoso, de apariencia torpe y pesada, pero, por el contrario dotado de gran habilidad y rapidez de movimientos. Los osos asturianos de más de 3 años de edad, que han dejado de ser esbardos (oseznos), cuando ya pueden ser considerados como adultos, su peso oscila entre un amplio margen de 80 y 230 kg., aunque es excepcional que pasen de 200 kg.; por el contrario, las hembras estan en un margen entre 60 y 140 kg.

En cuanto a la altura de un oso adulto, desde la raíz de la cola hasta el hocico, pueden llegar a medir de 1,70 a 2m.

Es un animal dotado de una gran fuerza física, destacando su cuello corto y de gran desarrollo muscular. Las manos son más cortas que las patas, razón ésta por la que el oso corre muy bien cuesta abajo, sin embargo le cuesta mucho bajar por pendientes pronunciadas, en donde se sienta en el suelo y deja deslizar el cuerpo guardando el equilibrio con su cuerpo; pese a esto es un magnífico trepador. Tiene muy buen oído, buen olfato y una vista regular.

El oso asturiano vive preferentemente en bosques de montaña; en sus desplazamientos, que son continuos, prefiere ir oculto entre la densa vegetación, evitando los lugares descubiertos.

El núcleo principal de osos en Asturias se localiza en la parte occidental de la Cordillera Cantábrica; el primero ocupa desde los montes de la Sierra de los Ancares, noroeste de León y los concejos asturianos de Cangas del Narcea, Somiedo, Degaña, Belmonte, Tineo, Teverga, Proaza, Quirós y Lena.

A pesar de que su dentadura es la de un mamífero carnívoro correspondiente con su aparato digestivo, el oso asturiano es un animal omnívoro y su alimentación está basada principalmente en materias vegetales. Come mucha hierba seca, frutos silvestres, raíces y tubérculos; le encantan los arándanos, frutos silvestres que abundan en los bosques asturianos; así como las moras, fayucos, bellotas, castañas, avellanas, etc.. También come panoyas tiernas de los campos de maiz y, como no, su plato predilecto es la miel, que encuentra en colmenas silvestres de las que extrae el dulce manjar, así como la cera de los panales e incluso las larvas de las abejas, las cuales se defienden del animal atacándole en su punto más débil el hocico.

También los caracoles, babosas, lombrices de tierra, insectos, etc.. constituyen una parte muy importante para su dieta; pero si a pesar de todo estos menús en que elegir, el año es malo para la fructificación, ataca al ganado que pasta en los puertos de montaña, pero esto es inusual ya que cuando esto ocurre se trata de osos viejos y solitarios.

El oso pasa el invierno solitario en una cueva u osera que él mismo prepara, forrándola con hierba seca y ramaje, en un lugar de difícil acceso. Durante el invierno sufre un aletargamiento, no duerme profundamente ya que si se le sorprende despierta y huye de inmediato.

El macho se encama hacia finales de diciembre, a no ser que la nieve cubra los montes primero, mientras que la hembra lo hace durante los primeros días de noviembre, momento en el que alumbra sus oseznos. Los partos de las osas varían según se trate del primer parto o sucesivos, si se trata del primero sólo alumbra uno, mientras que en los siguientes pueden variar de 2 a 3 nalgaños. 

El oso es polígamo, ya que cubre a varias hembras durante el mismo celo, pero una vez pasado este período las abandona haciendo honor a su carácter solitario.

En cuanto a la población osera del Principado de Asturias se estima que será de unos 40 o 50 individuos adultos; pero sigue siendo un animal "estrictamente protegido", ya que es objeto de cazadores furtivos, envenenamientos y trampas de cazadores puesto que se trata de un trofeo muy codiciado.

oso pardo


 

El asturcon

El asturcón es un caballo de pequeño tamaño que en la Antigüedad ocupaba grandes extensiones de terreno dentro de Asturias, sin embargo, en la actualidad su hábitat ha quedado reducido a una pequeña área montañosa de aproximadamente 100 km2 ,ubicada en el monte del Sueve y que ocupa los concejos de Parres, Piloña, Caravia y Colunga.

Este pequeño équido fue muy apreciado en su tiempo, tanto por los antigüos astures, como por los pobladores romanos; ya que se trata de un animal que, a pesar de su pequeño tamaño, posee una gran fortaleza física y una enorme resistencia a las temperaturas extremas.

El asturcón puro posee una cabeza corta y cuadrada, los labios son gruesos, los ojos vivarachos y muy móviles, y con orejas pequeñas; la espalda es corta y el vientre muy voluminoso. Su piel es gruesa y las articulaciones fuertes, probablemente debido a que vive en un hábitat duro. El color del pelo es muy oscuro, casi negro y sus cerdas gruesas, debido también a las inclemencias climáticas.

Todos los ejemplares que pastan libremente por el Sueve pertenecen a ganaderos de municipios de Parres, Colunga y Piloña; estos ganaderos los tienen marcados para distinguirlos, y en otoño suben al monte para marcar los potros que han nacido, que se distinguen porque permanecen al lado de las yeguas; estos potrillos o rastras, junto con las yeguas, son empujados con gritos hasta el fondo de algún pequeño valle, que constituye un encierro natural y al que se le conoce con el nombre de pescadero, se cogen a lazo a los que todavía no llevan marca, poniéndosela cada ganadero a fuego y soltándolos después.

Los asturcones son fáciles de reconocer cuando se les ve correr y saltar entre los peñascos y al borde de los precipicios, y especialmente por resistir muy bien las duras condiciones metereológicas del Sueve.

asturcones en la sierra del Sueve


 

El lobo

El lobo es el mayor y más fuerte de los depredadores que viven en las tierras asturianas. La raza ibérica del lobo que vive en Asturias es la del "Canis lupus signatus"; una raza de lobo cuyo macho adulto no pasa de los 40-45 kg.; el pelo del cuerpo es gris, con grandes manchas pardo-amarillentas, la cabeza es grande con un hocico alargado y los ojos oblicuos y penetrantes, y la cola larga y bien poblada.

Es un animal que vive en solitario o en parejas, pero en invierno se pueden agrupar, formando partidas que vagan por los montes e incluso se acercan a pueblos y aldeas.

El lobo ataca con frecuencia al ganado lanar, caballar y vacuno, así como a los grandes animales salvajes, como corzos y ciervos. Los daños que produce en los rebaños son incalculables, de ahí la persecución que sufren por parte de los ganaderos; para comer una oveja, un solo lobo mata varias y provoca en el rebaño tal pánico, que muchas mueren, por asfixia, al ser pisoteadas por el resto del rebaño; Su estrategia de caza es realmente digna de mención, mientras uno ataca por un lado, otros esperan acechando el paso del ganado, que huye por el único lugar posible. En cuanto a los perros que cuidan del rebaño, suelen ser atraídos en una dirección por uno o dos lobos del grupo, mientras los demás atacan al rebaño; en este engaño caen incluso los propios pastores que cuidan de sus rebaños.

El lobo es un animal muy desconfiado y precavido, con un olfato y un oído muy finos, al igual que la vista. Normalmente el lobo no ataca al hombre y evita ser visto por él.

Durante el celo también presenta signos de fiereza; el cortejo comienza en diciembre y llega hasta finales de febrero, momento durante el cual los machos luchan encarnizadamente entre sí para cubrir a las hembras. La gestación de las hembras dura dos meses y las crías nacen en plena primavera; la mayor parte de las camadas están formadas por seis-nueve lobeznos. Cuando están a punto de parir, las hembras se retiran a zonas apartadas, ocultándose bajo espesos matorrales, donde hacen una especie de cama con hierbas secas y hojas. Los recién nacidos permanecen ciegos hasta aproximadamente los quince días de vida, y cuando son capaces de andar son tan juguetones como un perro pequeño, alcanzando la edad adulta a los 3 años.

Lo más fascinante del lobo es el aullido, que se suele producir en determinados crepúsculos en incluso en noches cerradas, pero más a menudo en noches claras y cerca de la época de celo; se trata de un sonido prolongado y muy audible a gran distancia que siempre impresiona. Se dice que mediante el aullido, los lobos comunican su estado de ánimo e incluso logran ser reconocidos individualmente.

El lobo puede llegar a vivir de doce a quince años, pero se trata de casos aislados, ya que el lobo padece muchas enfermedades, normalmente todas las de los perros, y muere, por lo general, antes de los seis u ocho años.

lobo o "llobu"


 

El jabalí

Es un animal muy abundante en Asturias; en pocos años se ha desplazado, descendiendo del monte y ocupando zonas donde antes no era conocido, constituyendo esta abundancia un auténtico peligro para la agricultura.

Es un animal de cuerpo muy fuerte y compacto, las patas cortas y la cabeza grande, con un poderoso hocico y pelaje pardo negruzco, formado por cerdas largas y duras y debajo de ellas una espesa lanilla. El hocico está reforzado por los colmillos de las dos mandíbulas, que, en especial en los machos, crecen mucho, curvados hacia arriba, fuera de la boca.

El peso de los jabalíes en Asturias parece ahora mayor que hace unos años, y es frecuente cazar alguno cuyo peso supera los 100 kg. Las hembras son de menor tamaño y peso.

Habita bosques de montaña, frecuentando igualmente zonas encharcadas y pantanosas, bañándose en lagunas y riachuelos y también revolcándose en el fango para librarse de los parásitos. En general, es muy ávido de la humedad, bebiendo frenéticamente los días calurosos. Se adapta a todos los terreno, y lo mismo se le descubre en los secos y áridos o pedregosos, que en las proximidades de marismas y a cualquier altitud.

Es animal de costumbres nocturnas, abandonando el encame al atardecer, después de permanecer durante casi todo el día echado en una zona bien protegida del viento o del frío. Los machos viven solitarios y las hembras, fuera de la época de celo, están con las crías formando pequeños grupos.

Su carácter es tranquilo, pero pasa en seguida a la irritabilidad, especialmente cuando se siente acosado o presiente el peligro; entonces es extraordinariamente impetuoso, lo mismo los machos que los hembras; éstas dan la alarma a las crías emitiendo un pequeño ladrido y a continuación lanzando continuos gruñidos y moviéndose con violencia de un lado para otro. Si está herido ataca ciegamente y puede causar lesiones mortales con sus colmillos bien afilados, que en Asturias reciben el nombre de caniles.

Vagabundea siempre y en una sola noche puede recorrer de 25 a 50 kilómetros. Esto indica que no es territorial y por lo tanto se traslada de un lugar a otro de la región, sin permanecer una semana seguida en un mismo sitio.

Come toda clase de frutas caídas, en especial bellotas de roble, castañas, raíces, tubérculos, gusanos, también insectos y hasta pequeños reptiles. Un grupo de jabalíes que penetre en una tierra sembrada de patatas o maíz causa daños incalculables, porque estropea mucho más de lo que come, fozando y pisoteando todo lo que encuentra a su paso. Deja el terreno como si una pequeña pala excavadora hubiera pasado la noche trabajando en él.

El celo comienza en noviembre, permaneciendo los machos junto a las hembras hasta después del alumbramiento. Los rayones, que es así como se llaman las crías del jabalí, en Asturias, por las rayas de color pardo oscuro que cubren todo el cuerpo, y que resaltan sobre el pelaje amarillento rojizo, maman durante tres meses. El pelaje juvenil persiste hasta la edad de seis meses aprox., y a partir de entonces se vuelve uniformemente rojizo. A la edad de un año ya tienen el color de los adultos. La gestación dura unos cuatro meses y la hembra alumbra de cuatro a ocho rayones.

A la edad de siete años los machos del jabalí se vuelven hoscos y solitarios, estimándose su longevidad en veinticinco a treinta años.

jabalí o "xabalí"


 

El urogallo

El urogallo es el más grande y poderoso pájaro de los bosques asturianos. Tiene la cabeza y la cola negras, cuello gris con ancho barreado negro, dorso pardo rojizo entreverado de gris en las plumas secundarias de las alas y en el buche hay una banda ancha verdoso brillante. El pecho es gris negruzco muy finamente rayado de blanco sucio, teniendo además numerosas motas blancas. En el abdomen tienen las plumas blancas. En la cola destaca, sobre el color casi completamente negro, una franja ancha, pero irregular, de manchitas o puntos blancos; las plumas cobertoras de la cola tienen puntas blancas muy notorias cuando el Urogallo las despliega en abanico durante el celo. Sobre los ojos hay una carnosidad rojo brillante, especialmente en la primavera; el pico es blanco marfil y las patas están emplumadas; en la raza cantabricus los ojos son marrones.

La hembra es completamente diferente, más pequeña y con el plumaje muy rayado y moteado profusamente de pardo, negro y gris blanquecino, destacando mucho en la primavera la banda de color castaño rojiza del pecho y la cola muy redondeada y que, cuando la mantiene plegada, llama la atención por su longitud. Su plumaje es por lo tanto muy mimético entre los helechos secos y la hojarasca, y si a ello unimos su carácter tímido y costumbres esquivas, el contraste con la bravura y exposición de los machos es muy grande.

El urogallo vive en bosques de montaña a altura variable entre los 600 y los 2000 metros en bosques caducifolios de la Cordillera Cantábrica con preferencia hacia el Norte llegando hasta pocos kilómetros de la costa. Los extensos hayedos asturianos son su hábitat favorito, y cuanto mayor es la pendiente en estos bosques, más posibilidades existen de encontrar un cantadero.

Para invernar se refugia en espesas matas de acebo y en matorrales de zarzas, bajo los tejos y en arbustos de otras especies cuyas hojas constituyen gran parte, si no exclusiva, de su dieta de invierno. Si el invierno es duro y las nevadas y ventiscas persisten, excavan agujeros o túneles en la nieve, ocultándose en ellos varios urogallos.

Se alimenta fundamentalmente de materia vegetal. En Asturias come brotes tiernos del haya al comienzo de la primavera, para lo que frecuenta las ramas altas de estos árboles; en cuanto las hojas llegan a su completo desarrollo y ya las hembras han comenzado la incubación, come en el suelo muchas hojas tiernas, brotes, flores de arbustos y plantas silvestres, así como numerosos insectos y sus larvas.

Uno de los más espectaculares cortejos en el mundo de las aves es el de los machos del urogallo en los meses de abril y mayo. El celo condiciona casi toda la vida de éste maravilloso pájaro, pues de ser la iniciación de la vida de su descendencia puede convertirse trágicamente en su muerte, pero no por vías naturales, sino porque la traición del hombre le acecha cada primavera, ya que el celo, intensamente vivido por el pájaro, es aprovechado para matarlo, valiéndose, además, de la circunstancia de que queda parcialmente sordo durante unos segundos durante el canto.

El celo, y por lo tanto el cortejo nupcial a las hembras, comienza ocasionalmente a finales de febrero o marzo, sobre todo en tiempos soleados y con viento del Sur; pero es en la mitad de abril, cuando se inicia con verdadera intensidad, continuando durante todo el mes de mayo en que adquiere su punto más alto. En junio el canto es más débil, oscureciéndose en el comienzo de la muda a finales de la muda a finales de junio o en los primeros días de julio.

En los hayedos son famosos los lugares donde los machos atraen a las hembras con su canto, conocidos como cantaderos, que están casi siempre en determinados árboles que los pájaros utilizan año tras año, aunque no necesariamente por los mismos machos. Dentro de cada uno de estos cantaderos, un macho dispone de sus propios límites formados por un círculo o zona ideal que no suele sobrepasar los 600 m2, poniendo un cuidado especial en sus evoluciones por el suelo y las ramas para no invadir cada uno los límites del otro si los hay. Casi todos los machos vuelan al cantadero al amanecer, a veces en grupos de 3 ó 4 pájaros desde bosques próximos donde la densidad es alta, pero más a menudo solitarios, sin posarse nunca juntos, sino a distancias superiores a 50 metros.

El comienzo del canto en Asturias suele producirse a las 4 horas 15 minutos (hora solar), llegando las hembras entre 15 y 20 minutos más tarde; las hembras se posan en ramas altas de los árboles próximos al que ocupan los machos, que se acercan en seguida a ellas, realizando una primera demostración, como de amenaza, con las plumas del cuello erizadas ante la general indiferencia de las hembras. Más tarde, éstas comienzan a descender a las ramas bajas, excitándose entonces los machos gradualmente. Posteriormente comienza el canto, momento durante el cual el macho extiende la cola formando un arco de 180º, levantándola en vertical sobre la línea del suelo. Las alas se separan del cuerpo y cuelgan casi tocando el suelo, elevando el cuello en vertical con las plumas de la garganta o barbas erizadas y el pico entreabierto, notándose mucho en él un temblor o latido característico.

El canto en esencia comienza con una serie de dobles golpes secos, abriendo el pico en el primer sonido y cerrándolo en el segundo; los sonidos dobles se aceleran hasta que inesperadamente se interrumpen por un golpe seco. Inmediatamente emite la tercera parte del canto que más bien parece el sonido de una guadaña al ser afilada y es de muy corta duración ( de 3 a 5 segundos). El cortejo termina tras una danza circular alrededor de los árboles o de la misma hembra, si ésta bajó al suelo.

El nido es construido por las hembras excavando una oquedad en el suelo, normalmente al pie de un árbol grande, unas veces muy visible, pero más a menudo entre la vegetación arbustiva, el espeso musgo de la umbría o al abrigo de un viejo tronco medio podrido o caído en el suelo.

La puesta normal de las hembras de urogallo en Asturias es de 6-8 huevos, y es excepcional la de más de 10. El color de los huevos es mantecoso o amarillento con manchitas y puntos amarillo-oscuro o pardo rojizo muy diseminados.

Dos veces al día, la hembra deja el nido para alimentarse, no marchando sin antes cubrirlo con hojas o hierba, material acumulado al lado del nido que en los últimos días de la incubación resulta más visible.

Fuera de la época de la reproducción los machos viven agrupados por un lado, y las hembras y los jóvenes, por otro. Solamente los machos viejos parecen ser insociables, permaneciendo aislados en un pequeño territorio donde exista abundancia de comida.

 urogallo en cantadero


 

Flora de Asturias

roble o "carbayu"La climatología húmeda del Principado de Asturias propicia una exuberante vegetación que crece por doquier y que lo cubre todo de verdes pastizales, cerrados matorrales, sebes o setos, bosques autóctonos o repoblados y, hasta en las mismas grietas de las rocas, surgen especies vegetales. Abundan las especies hídricas, amantes de la humedad, y el bosque es caducifolio con pérdida estacional de la hoja y cambios constantes en su aspecto exterior: el verdor primaveral se convierte con el otoño en tonalidades amarillentas y doradas con varidad de matices cromáticos. La vegetación autóctona muestra permanente viveza y genera cambios según la estación, la intensidad de la luz o la hora del día, elementos que acentúan el carácter enigmático y sorprendente de las masas arbóreas.

Los paisajes naturales se enriquecen gracias a una cubierta vegetal extensa y rica que, como un manto, cubre laderas y pendientes con praderías y masas arbóreas.

En las zonas bajas abundan especies muy diversas: los frutales se agrupan en pomaradas soleadas; castaños, avellanos y nogales aparecen en línea o en conjuntos cerrados, y destacan por su altura, los fresnos que circundan las cuadras y cabañas.

Al borde de los ríos la vegetación ribereña aflora aún con más fuerza y nos muestra especies arbóreas como los arces,lotus corniculatus olmos de montañal, alisos, castaños y robledales, que se alternan en los márgenes de los ríos o que configuran las sebes que cierran los prados de siega. La diversidad vegetal se complementa con matorrales muy conocidos, como la zarzamora con sus frutos silvestres (las moras), los endrinos o las espineras, que presentan una floración blanquecina muy atractiva en primavera. En las zonas medias entre 300 y 500 metros de altitud, las manchas de vegetación corresponden a grandes castañares con ejemplares centenarios que extienden su sombra sobre un amplio sotobosque de felechos y matorral. Los castaños han tenido una gran importancia en la alimentación humana, pues la recolección de la castaña en otoño - al igual que la avellana y la nuez- era básica en la dieta nutritiva hasta bien entrado este siglo. También los animales domésticos, el porcino y salvajes, la ardilla o el jabalí, se alimentaban primordialmente de los frutos secos asociados al bosque de castaño.

bosque de hayasLa actuación del hombre ha modificado sustancialmente la vegetación en las zonas bajas con la proliferación del pino y del eucalipto, especies de crecimiento rápido y materia prima para la pasta de papel.

En la línea costera, la vegetación se limita a los tamariscos, algunos arbustos y pequeños matorrales que resisten la fuerza del viento y del salitre, aunque en algunas ocasiones los prados llegan a los mismos bordes de los arenales playeros. En los estuarios y marismas los suelos están formados por fangos, limos y arenas en los que crece una flora específica y variada con abundancia de algas y otros microorganismos. Los acantilados calcáreos tienen un interés especial porque presentan espectaculares geisers, llamados bufones, en la costa de Llanes, que se forman al borde del mar cuando las mareas altas lanzan el agua por conductos subterráneos de la caliza para surgir, como chorros verticales de viento y agua, en medio de las praderías de labor. Origen similar tiene la playa de Gulpiyuri (Llanes), playa interior que se forma entre prados y maizales por la acción del oleaje que, atravesando una galería subterránea, aflora en un amplio círculo de arena durante la pleamar para desaparecer en la bajamar.

manzanoPor encima de los 500 metros de altitud surgen con fuerza las dos especies reinas en la zona: el roble (Quercus robur) y el haya (Fagus silvática) que, con frecuencia, aparecen combinadas, ocupando el haya las zonas más húmedas. El roble abunda en sus variedades de carbayo o rebollo con múltiples topónimos de ambos (rebollada, robledal, robledo, rebollín, rebollar, carbayal, carbes, etc) que se asocian a otras especies como los tilos, avellanos o ablanos, acebos o carrascos y, como matorral, al felechu o la genista. Los hayedos se localizan en las laderas umbrías entre los 600 y los 1300 m de altura, pues necesitan un alto grado de humedad ambiental que propician las frecuentes nieblas estivales. La niebla o borrín asciende por las tardes y se cierra dentro de las masas arbóreas. Su belleza especial viene dada por las múltiples tonalidades coloristas que rodean a los verticales troncos: el verde brillante veraniego cambia en septiembre hacia gamas doradas y amarillentas, cuyas muestras quedan permanentemente en el suelo en forma de hojarasca.

En los picos elevados, por encima de los 1300 m, desaparecen las especies arbóreas a causa de las bajas temperaturas,ophris insectífora la larga innivación y la fuerza del viento, siendo sustituidas por matorrales y formaciones herbáceas, los llamados pastos de alta montaña. En el matorral destaca la importancia de los piornales, brezos y tojos, asociados al arándano o a las escobas y, cuando crecen entre lapiaces de caliza, a las distintas variedades de genista.

La exhuberante vegetación, la diferencia de altitudes y el propio clima hacen de Asturias un paraíso para el micólogo. Existe una gran variedad de setas, al tiempo que son frecuentes aquellas de singular interés gastronómico. En primavera es fácil localizar el Calocybe gambosa, conocido aquí como seta de primavera, Seta de San Jordi en Cataluña o perrechico en el País Vasco. También es frecuente la Morchella esculenta, denominada popularmente como colmenilla, y el Marasmius oreades o senderuela. En verano-otoño son comunes la Russula virescens o Seta del Cura, los riquísimos boletos, los rebozuelos, las setas del chopo, los Coprinus y Lepiotas, los champiñones, los níscalos y otras.

 


 

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