CHOZO DE GALICIA

 

 

Ubicados en la sierra del Suido, los chozos son una construcción que daba cobijo a los pastores de la sierra, cuando se turbnaban diariamente, y durante todo el año para cuidar su ganado.En los meses del verano tenían una estancia continua, sustituyendo el turno vecinal, por el del pastoreo fijo.

El interior es una pieza única, de unas dimensiones que varían de los 20 a los 40 metros cuadrados, según que chozo, construidos en piedra con mucha solidez. En torno a la edificación estaban toda una serie de construcciones menores, destinadas a cobijar a los terneros y a las demás crías, y realizar las labores de ordeño de los animales.

Cerca de los chozos había también un redil, no muy grande, hecho de cachotería, lozas y grandes bloques pétreos de aspecto muy tosco. Cerrando este conjunto,unos enfilamientos de lozas verticales que valían como defensa de los animales ante el ataque de los lobos en las muchas noches del año. Había también otras señales de piedra, que delimitaban el área de pastoreo que le corespondía a cada chozo.

 

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Este conjunto se puede definir como una explotación ganadera de montaña, con estancia durante todo el año, con alternancia de vecinos en turnos configurados rigurosamente en cada población.

El emplazamiento de estos chozos se encuantra en cotas de altitud entre los 860 y 980 metros, siendo el más bajo el que se encuantra en Beresmo y los más altos, los de Boeixos y Rodeiro. Están todos ubicados en la ladera naciente, protegido de los vientos.

La planta es rectangular, y los muros ques e cierran tienen de 0.6 a 0.8 metros de grosor, hechos con lozas que en algunos casos llegan a los 1.5 mts. de largo por 80 de ancho y 40 cms de grosor. No viendose en ninguno de los casos la presencia de trabajo artesanal en ellas, lo que nos da a pensar que la piedras del Suido que se agrupaban en formaciones como si fueran "mica", son usadas una vez separadas entre sí, tanto para las paredes como para el techo.

Todos los chozos tienen arcos que soportan un gran peso del techo. La clave de los arcos y las piezas que lo componen son los únicos elementos de la construccción que se ven algo trabajados, a pesar de que el trabajo de la cantera es basto. El salmer o primera pieza del arco que ayuda a sostener el techo, arranco nos 60 cms. del nivel del suelo y esta su apoyo y arrinque integrado en la pared. El número de piezas que componene el arco es de 7, a pesar de la excepción del que está en Oroso que tiene 9, estos llegan desde el suelo y en Mangueiro que tienen 11 por ser de menor tamaño las piezas.

Para que el arco no se abra con el peso del techo, tiene por la parte externa del muro, unos contrafouertes que dan directamente a una inclinación de la ladera de la montaña, son de una sección cuadrangualr y se levantan hasta la mitad de la pared.

El techo es otro de los elementos diferenciados de estas construcciones. Es un tejado de dos vertientes, hecho de grandes losas, que van resbalando una de otras. Entre ellas va el arco cubriendo el hueco que queda. Las losas son de dimensión y peso considerable, en el de San Justo existen algunas de 1.4 x 0.95 metros. Van dispuestas en un sentido longitudinal y sobre de ellas, transversalemente de los extremos dos tejados, dipuestaos de otros. Este sobrepeso coincide con un muro, haciendo de pequeño alero.

 

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Sobre esta cubierta existe un espesor térreo en el que vemos distintas formaciones de musgo, lo que le da un mayor mimetismo a estas construcciones tan perfectamente integradas al medio. Sirve de aislamiento térmico; da fresco en el verano y mantiene mejor el calor en el invierno.

Finalmente hay que decir que el piso es de piedra, a pesar que en la actualidad están cubiertos por tierra y fósiles de helechos, que en muchas ocasiones, recientemente sirvieron de cama para los pastores y animales.

En el interior suele haber bancos corridos de piedra adosados a la pared, así como divisiones hechas con losas, que pudieran usarse de cama tanto para los pastores como para los animales de cría.

También en el interior existen una especie de hornacinas rectangulares, con profundidad que oscila entre los 40 y 50 centímetros y que debían servir para guardar objetos personales, comida, ropa, etc.

La puerta de entrada no suele ser grande, (la más baja es la de Cernadas con 1.65 metros de altura o la de Oroso, que es necesario agacharse para entrar), está construida por lo alto con una pieza grande del mismo material que hace de viga. Tienen también unos ventanucos (dos lo máximo) que se encuentran orientados al naciente y al poniente, y que se puede pensar que valen como tiro de fuego que se hace en el interior, y también para recoger los primeros y los últimos rayos del sol, como si se quisiera caldear interiormente o nacer el día o morir.

En estas construcciones no se emplea ningún tipo de argamasa.

Sobre la existencia de puertas de madera o de otro elemento que cerrara el chozo, no existen referencias, a pesar de que sería bueno pensar que disponían de algún elemento para cerrarlas, principalmente para mantener el calor dentro del habitáculo y protegerse de los posibles ataques de lobos o fieras.

Se consideran contrucciones románicas, y se sitúa su construcción entre los siglos XII y XIII.

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