
La requinta es un instrumento que
se encuentra entre los de más tradición dentro de
la música tradicional gallega. Se empleó tanto para
tocar individualmente como para acompañar grupos y murgas
con formación típica de gaita, bombo, tamboril.
Su origen se remonta al siglo XVIII en el traverso barroco procedente de Francia, llegando a utilizarse muy frecuentemente a principio de siglo pero después cayó en un cierto olvido hasta unos pocos años atrás se comenzase a recuperar tanto su construcción como su uso.
Su forma más primitiva estaba en las flautas hechas de
hueso o de maderas como la de saúco que al estar hueca,
no necesitaba ser agujereada. El sonido que se obtenía
era de muy mala calidad, con una afinación muy deficiente.
Posteriormente se fueron empleando otros tipos de madera (boj,
ébano, granadillo, ..) que mejoraban la calidad sonora
del instrumento, llegando a incorporar llaves con el fin de conseguir
un mayor cromatismo.
En cuanto a su construción, la requinta se compone de un número variable de piezas, destacando el tapón del extremo de la embocadura, empleado para la afinación. El interior es cónico, situándose la parte más cerrada cerca de la embocadura. En la imagen siguiente se puede ver una requinta de tres piezas y una llave:
Las tonalidades más frecuentes suelen ser las de FA,
SOL y DO (siendo la tonalidad de FA la más grave) aunque
también se pueden encontrar otras como por ejemplo en RE
La extensión del instrumento es la siguiente:
Como ejemplo de sonido tenemos la siguiente muestra de requinta
en SOL: